La Secretaría de Salud de la Ciudad de México informó que analiza dos casos sospechosos de muerte por sarampión reportados el 26 de febrero de 2026. Las investigaciones buscan confirmar si las defunciones están directamente relacionadas con la enfermedad, en medio del repunte que afecta a diversas entidades del país.
De acuerdo con datos preliminares, en la capital se han confirmado previamente dos muertes asociadas al virus: una correspondiente a un menor de tres meses en diciembre de 2025 y otra registrada en 2026. A nivel nacional, el número de fallecimientos asciende a 32, mientras que los contagios acumulados superan los 11 mil casos confirmados, según cifras de la Secretaría de Salud.
En la Ciudad de México se contabilizan alrededor de 349 casos acumulados. Las autoridades locales señalaron que la mayoría de las personas afectadas no contaban con esquema completo de vacunación, lo que ha encendido alertas sobre la disminución en coberturas de inmunización en ciertos grupos poblacionales.
El estado de Chihuahua concentra el mayor número de fallecimientos, con 21 defunciones registradas, lo que lo posiciona como la entidad más impactada por la actual ola de contagios. Especialistas han advertido que la movilidad interestatal y la baja percepción de riesgo han favorecido la diseminación del virus.
Ante este escenario, el Gobierno capitalino intensificó las campañas de vacunación con el objetivo de alcanzar inmunidad comunitaria en marzo. Brigadas móviles y centros de salud ampliaron horarios para aplicar la vacuna triple viral (SRP), dirigida principalmente a menores de edad y personas con esquemas incompletos.
La Secretaría de Salud del Gobierno de México reiteró que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa pero prevenible mediante vacunación. Asimismo, exhortó a madres, padres y tutores a verificar las cartillas de vacunación y acudir a las unidades médicas ante síntomas como fiebre alta, erupciones cutáneas y conjuntivitis.
El brote actual también ha puesto bajo escrutinio las estrategias de vigilancia epidemiológica y la coordinación entre autoridades federales y locales. Expertos en salud pública subrayan que mantener coberturas superiores al 95% es clave para evitar brotes de esta magnitud y reducir el riesgo de complicaciones graves, particularmente en menores de cinco años y personas inmunocomprometidas.
Mientras continúan las investigaciones sobre las dos muertes en análisis, las autoridades sanitarias insisten en que la vacunación oportuna y la detección temprana son las principales herramientas para contener el avance del virus y evitar un aumento en la mortalidad.











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