De acuerdo con la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, la menor no había recibido la vacuna contra el sarampión, situación que la colocó en alta vulnerabilidad frente a una enfermedad prevenible. Este deceso se suma a otro previamente reportado, mientras que una tercera muerte permanece bajo investigación para determinar su relación directa con el virus.
En el contexto actual, las autoridades han confirmado 576 casos acumulados de sarampión en la ciudad. El dato más crítico: cerca del 69% de los contagios corresponde a personas sin antecedentes de vacunación, lo que evidencia una brecha significativa en la cobertura y posibles fallas en las estrategias de prevención.
La titular de la dependencia, Nadine Gasman, hizo un llamado urgente a madres, padres y tutores para completar los esquemas de vacunación, especialmente en menores de edad. Subrayó que la inmunización sigue siendo la herramienta más eficaz para cortar la cadena de transmisión y evitar complicaciones severas.
Por su parte, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, aseguró que el brote “está siendo atendido y controlado” mediante campañas intensivas de vacunación y vigilancia epidemiológica. No obstante, especialistas advierten que el incremento de casos y defunciones cuestiona el alcance real de estas acciones y la oportunidad de la respuesta institucional.
El sarampión, una enfermedad altamente contagiosa, puede derivar en complicaciones graves, particularmente en población infantil no inmunizada. Instituciones como la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud han reiterado que mantener coberturas superiores al 95% es clave para evitar brotes, meta que actualmente no se cumple en diversas zonas urbanas.
En este escenario, el brote en la capital no solo refleja un problema sanitario inmediato, sino también un desafío estructural: recuperar la confianza en las vacunas, fortalecer las campañas de salud pública y garantizar el acceso oportuno a servicios de inmunización. La evolución de los casos en las próximas semanas será determinante para evaluar si las medidas implementadas logran contener la propagación o si el sistema enfrenta un repunte más severo.











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